Esto que voy a decir aquí no es un tema estrictamente informático, pero nos afecta a todos. Como ya sabréis, todos los sindicatos se han puesto de acuerdo en rechazar el proyecto de decreto que regula la jornada y el calendario escolar.
No es sólo por el tema de adelantar el curso, sino por despreciar el trabajo de los equipos directivos a principio de curso, por no reconocer la Consejería su responsabilidad en el fracaso escolar (y en concreto por no suministrar las plantillas en las fechas en las que pretenden que los centros comiencen las clases) y sobre todo por el talante caciquil con el que ha llevado a cabo las negociaciones, que más han parecido chantajes que negociaciones, utilizando métodos muy poco éticos de manipulación informativa. Supongo que la forma de dignificar la profesión docente es poner a los padres en nuestra contra. ¡Lo que nos faltaba!
Pues bien. A muchos les puede parecer que empezar el curso un poco antes tampoco es para tanto, y por tanto que los paros no están justificados. A otros les puede parecer que con un paro de una hora no conseguimos nada y que lo que hay que hacer es una huelga en condiciones. Sea como sea, nunca estará todo el mundo de acuerdo. Pero sea cual sea vuestra opinión sobre el tema del calendario escolar, lo que yo sí quiero dejaros claro es que, después de este tema, viene que se acabaron las horas de 55 minutos (por lo que los chavales tendrán jornadas de 35 horas semanales más sus estudios y más el transporte escolar); después viene el tema de los interinos ordenados por nota de examen y no por tiempo de servicio; y después viene el nuevo reglamento con el gazpacho de departamentos; y estoy convencido (ya pulula el rumor) de que después pretenderán que los profesores echemos dos tardes a la semana en el instituto (y los maestros a saber cuántas les piden).
¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que creo que TODO el profesorado debe dar de una vez por todas un puñetazo en la mesa y apoyar las concentraciones. No se trata sólo de quejarse del decretazo del calendario escolar, sino de no dejar colarnos la primera, porque después vienen más. Si conseguimos parar a la cacique que tenemos por consejera en este primer envite, podremos tener ciertas esperanzas de que cambiará a una táctica más negociadora en los siguientes temas.
Y a partir de ese momento lo que ocurra sí le afecta a la AAPRI y al profesorado de informática: cuando la consejera vea que el patio está revuelto, ¿será más receptiva a nuestras reivindicaciones, o justo lo contrario? ¿Qué opináis?
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